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jueves, 4 de noviembre de 2010

A veces lo barato sale bueno


Al cambiar de casa, son tantos los gastos que uno tiene que hay que saber dar prioridades a lo que se necesita. Yo quería comprar para el patio una mesa en condiciones de hierro con sus sillas pero se me subía el presupuesto así que opté por un par de mesas de plástico y sillas lo más básico posible con idea de cambiarlas más adelante.

Lo que no me esperaba es que me fueran a durar tanto.

Parece que todas las sillas de plástico son iguales pero lo cierto es que hay una gran variación de precios entre ellas.

Esta silla de LeRoy Merlin es la más básica, la más barata. Compré 8. Pensaba que no me durarían mucho y que pronto las tendría que sustituir. Pues ya llevo 5 años y tienen pinta de querer durar más. 

Una mesa está en el patio con 4 sillas y la otra está en el garaje con las otras 4 sillas.

La silla es resistente y fuerte. Aguanta mucho peso, aunque la desventaja que le veo es que es estrecha y a las personas gruesas se les quedan marcas de los brazos en los muslos. Por ello he tenido que comprar un par de sillas más, de otro modelo y un poco más caras pero tienen los brazos más abiertos, para que algún que otro miembro de la familia pueda sentarse más cómodamente.

Estas sillas me han salido buenas pero las que están en el patio se han puesto amarillas del sol.

Se han usado muchísimo, han aguantado todo tipo de peso, han caído al suelo debido a vientos fuertes pero ni una se ha roto, ni deteriorado, tan solo las que están fuera han cambiado de color.

En invierno no las dejamos en el patio, desmontamos la mesa, y apilamos las sillas en el garaje.

Para limpiarlas, primero las mojo con la manguera, luego uso un limpiador jabonoso con un estropajo y las vuelvo a dar con la manguera para quitarles el jabón. Ni siquiera las seco, las dejo al sol para que se sequen solas.

Son unas sillas baratas, pero resistentes y duraderas.

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